Hoy quiero hablarles del violín. Sí, ese mismo. El glorioso instrumento que aturde las fosas nasales de los que pasan al lado tuyo. Pues resulta que hace meses me hice la pregunta de si así tienes violín en el sobaco; pues habría la posibilidad de que tuviese violín en las bolas.
En esta época de vacaciones decidí ser el sujeto de pruebas para tal experimento y el resultado es el siguiente:
- Sí puedes tener violín en las bolas. En el vello púbico, pues; si te crees tan refinado.
Método: Sencillito mi pana.
- Tener las bolas pelúas.
- Sudar que jode.
- No bañarte ni cambiarte la ropa interior por los días que dure el experimento (mínimo 1 ó 2).
- Rascarte las bolas.
- Oler.
El violín de las bolas me olió peor que el del sobaco. Hagan la prueba y saquen sus propias conclusiones.
Noj vidrioj.
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saludos.